Montechochori nació de las ganas de revolucionar lo cotidiano y reapropiarnos de nuestro cuerpo y nuestra genitalidad, sin tabúes ni vergüenza. Nació con ganas de desaprender alalimón, de liberarnos desde el mismo lugar que nos condiciona, y ser dueñas de nuestras vidas. Y quisimos hacerlo a nuestra manera: con creatividad, feminismo, mucho humor y pocas ganas de pedir permiso.
Durante estos tres años hemos creado productos vulvásticos, el maravilloso libro Vulvas Extraordinarias, talleres, exposiciones, encuentros y proyectos que nos han permitido cuestionar lo aprendido, abrir conversaciones incómodas y compartir otras formas de mirar el mundo. Hemos hecho muchas cosas, quizá demasiadas, movidas por la ilusión y las ganas de transformar lo que nos rodea.
Pero sostener un proyecto pequeño, rural, cultural y reivindicativo no es fácil. Y menos cuando parte de tu trabajo consiste en hablar de vulvas, romper tabúes y poner sobre la mesa cuestiones que todavía incomodan. Las ideas, el entusiasmo y el compromiso no siempre bastan para pagar las facturas. Y, poco a poco, las dificultades económicas, las obligaciones y la necesidad de sobrevivir empiezan a ocupar el lugar que antes tenían la creatividad y las ganas de hacer.
Hasta que llega un momento en que te preguntas si estás haciendo lo que quieres o simplemente lo que puedes para seguir adelante.
Por eso hemos decidido parar.
No porque hayamos dejado de creer en Montechochori, sino precisamente porque queremos recuperar la libertad de decidir qué queremos que sea, cómo queremos hacerlo y qué lugar queremos que ocupe en nuestras vidas.
Con esta campaña os pedimos ayuda para frenar la ola de compromisos económicos que todavía arrastramos y conseguir algo tan sencillo —y tan difícil— como tiempo y tranquilidad para pensar.
Porque parar no tiene por qué significar rendirse. A veces es la única manera de encontrar otro rumbo.
Main features and goals of the crowdfunding campaign
One, two, FREE! Ayúdanos a parar la ola.
Durante estos años hemos aprendido a crear, producir, organizar, improvisar, resolver problemas y sacar adelante proyectos con recursos limitados. Lo que no hemos aprendido tan bien es a parar.
Y no es casualidad. Vivimos rodeadas de mensajes que nos empujan a hacer más, llegar más lejos, aprovechar cada oportunidad y no bajar nunca el ritmo. Pero ¿qué pasa cuando seguir adelante significa acumular obligaciones, deudas y decisiones tomadas únicamente para sobrevivir?
Nosotras hemos llegado a ese punto.
El objetivo de esta campaña es reunir los recursos necesarios para afrontar los compromisos económicos pendientes de Montechochori y poder poner en pausa nuestra actividad sin seguir arrastrando esa carga. Queremos construir un dique que frene la ola y nos permita tomar distancia, revisar nuestro modelo y decidir cómo queremos continuar. Sin que las urgencias decidan por nosotras.
Queremos reivindicar algo que pocas veces se celebra: que saber parar, reconocer los límites y cambiar de rumbo también puede ser una forma de éxito.
Why this is important
Esta campaña es para quienes habéis formado parte de Montechochori: quienes habéis participado en nuestros talleres, leído Vulvas Extraordinarias, comprado alguno de nuestros productos vulvásticos, visitado una exposición, compartido una publicación o simplemente os habéis echado unas risas con nuestras ocurrencias.
Pero también es para quienes no nos conocéis y sabéis perfectamente lo que significa sentir que la vida os pasa por encima.
Porque todas tenemos alguna ola que nos persigue. A veces es el trabajo, otras las deudas, los cuidados, las responsabilidades, las expectativas o esa interminable lista de cosas que parece que siempre deberíamos estar haciendo. Y parar no resulta fácil. No nos han enseñado a hacerlo. Nos han enseñado a resistir, a adaptarnos, a esforzarnos un poco más y a seguir tirando. Especialmente a las mujeres, acostumbradas tantas veces a sostener proyectos, familias, trabajos y cuidados sin preguntarnos cuánto podemos asumir.
En nuestro caso, además, hemos querido construir un proyecto feminista, cultural y reivindicativo desde un entorno rural, hablando abiertamente de cuerpos, genitalidad y sexualidad femenina. Un trabajo que creemos necesario, pero que no siempre encuentra el reconocimiento, los recursos o el espacio que necesita para sostenerse. Por eso esta campaña también quiere abrir una conversación sobre la fragilidad de los pequeños proyectos que aportan valor social y cultural, pero que muchas veces sobreviven gracias al esfuerzo personal de quienes los impulsan.
No queremos que la necesidad de sobrevivir acabe decidiendo por nosotras.
Quizá lo más importante de esta campaña sea mostrar que pedir ayuda para parar es una manera de recordar que no tenemos por qué poder con todo ni hacerlo solas.
Team and experience
Detrás de Montechochori estamos Ana y Celia, dos mujeres que hace tres años decidimos crear una pequeña cooperativa de iniciativa social, rural y feminista para llevar nuestras ideas un poco más lejos. ¡Y vaya si las hemos llevado!
Hemos impulsado el libro Vulvas Extraordinarias, un proyecto colectivo que reunió a más de un centenar de mujeres alrededor de la representación de nuestras vulvas; también hemos organizado talleres, exposiciones y encuentros; creado productos con mensajes feministas y desarrollado iniciativas como Mírate Bien: intervención de 100 baños públicos rurales de Aragón, financiado por el Instituto de las Mujeres, además de colaborar con creadoras, profesionales y colectivos con quienes compartimos inquietudes y maneras de entender el mundo.
Hemos aprendido muchísimo. Hemos conocido a personas maravillosas, creado redes, compartido conocimientos y comprobado que el humor, la creatividad y la reivindicación pueden abrir puertas y conversaciones que de otra manera permanecerían cerradas.
También nos hemos equivocado, hemos improvisado más de la cuenta y hemos descubierto que tener muchas ideas y capacidad para llevarlas a cabo no garantiza que un proyecto sea económicamente sostenible. Y reconocerlo forma parte de lo aprendido.
No sabemos todavía qué forma tendrá Montechochori después de esta pausa. Precisamente por eso la necesitamos: para poder pensarlo sin la presión constante de tener que generar ingresos, asumir nuevas obligaciones o inventar otra manera de llegar a fin de mes.
Esta vez no os pedimos ayuda para poner algo en marcha. Os pedimos ayuda para poder parar. Para respirar, repensarnos y recuperar la libertad de elegir. Porque a veces, para seguir, hay que dejar de remar un rato.
¿Nos ayudas a parar la ola?